Del telar a la gorra

Un telar de cintura y un aguayo a medio tejer. Ilustración.

Del telar a la gorra

Cada gorra empieza como un largo de tela que a alguien le llevó días tejer. El telar es un telar de cintura, el mismo diseño usado en los Andes desde hace más de mil años: un extremo atado a un poste o a un árbol, el otro a una faja en la espalda de quien teje, de modo que la tensión de la tela es la tensión de un cuerpo que se apoya en ella. De ahí la tela se corta, se cose y se borda en lotes pequeños. Cuatro pasos, sin atajos.

1. Tejer en el telar de cintura

El aguayo es un tejido de cara de urdimbre: los hilos de color corren a lo largo de la tela y van tan apretados que la trama desaparece. Por eso las rayas son tan nítidas y la tela tan densa. Quien teje monta cientos de hilos de urdimbre a mano, decide el orden de las rayas antes de tejer una sola pasada, y luego mete el dibujo con una espada de madera y un pico de hueso, pasada a pasada. Un solo largo puede llevar días. El orden de las rayas lo decide quien teje, no nosotros, y por eso no hay dos gorras nuestras con la misma tela en el mismo lugar.

2. Cortar los paneles

Paneles de gorra marcados con tiza sobre aguayo tejido a mano junto a unas tijeras de sastre
Paneles marcados con tiza en la tela. Ilustración.

Una gorra de cinco paneles son cinco piezas curvas más una visera. Extendemos la tela, marcamos los paneles con tiza y cortamos a mano, porque la raya hay que colocarla, no solo cortarla. En las gorras de tejido completo el panel frontal se elige por la raya que le toca. En las de twill y mezclilla solo la visera es tela, así que la visera recibe esa colocación.

3. Coser los cinco paneles

Una gorra de cinco paneles bajo el prensatelas de una máquina de coser, con viseras apiladas al lado
Los cinco paneles bajo la aguja. Ilustración.

Los paneles se unen en una máquina industrial, las costuras se cubren por dentro, se coloca la banda interior, se refuerza y ribetea la visera. El aguayo es grueso, así que las costuras se cosen más despacio que en una gorra de algodón liso y con una aguja más pesada. Este es el paso que decide si una gorra mantiene su forma dentro de un año. Las nuestras se cosen en tiradas cortas y se revisan antes de enviarse.

4. Bordar la chakana

Una chakana a medio bordar en hilo dorado sobre un panel de aguayo arcoíris en un bastidor de madera
La chakana en proceso. Ilustración.

Por último, el panel frontal recibe una chakana, la cruz escalonada andina, en hilo. Es pequeña a propósito. La tela es la voz; la cruz es la firma. Va bordada, no impresa, así que envejece como el resto de la gorra. Lee lo que significa el símbolo en la página de la chakana.

Lo que no hacemos

No imprimimos un dibujo de aguayo sobre tela lisa. No redibujamos las rayas para adaptarlas a una temporada. Recortamos tela real y decimos de dónde viene. Ver las tejedoras y tejedores, los materiales y las gorras: tejido completo y gorras camp.