Ayni

Dos bultos de tela sobre una manta de mercado. Ilustración.

Ayni

Ayni es una sola palabra para toda una economía: tú me ayudas a sembrar, yo te ayudo a cosechar, y nadie lleva un libro de cuentas porque todos recuerdan. Así han compartido el trabajo las comunidades de las tierras altas durante siglos. No podemos decir que lo practicamos como en las tierras altas. Lo que sí podemos hacer es mantener claro nuestro lado del intercambio: damos crédito a la tradición de la que viene nuestro patrón y decimos exactamente qué es nuestra tela.

La palabra

Ayni es, en quechua y aymara, un intercambio recíproco entre iguales. No un regalo, que no espera nada, ni una venta, que termina cuando cambia de manos el dinero. El ayni es un favor que lleva la obligación de devolverlo en especie, en el momento en que la otra persona lo necesite. La devolución no se mide. Se recuerda.

Cómo funciona en las tierras altas

Un hogar necesita arar un campo, techar con paja, levantar un muro. Vienen los vecinos. Más tarde, cuando esos vecinos necesitan lo mismo, el hogar acude. Las obras mayores, un canal, una terraza, un camino, las hace toda la comunidad bajo una idea emparentada, la minka, en la que todos dan trabajo a algo que todos usarán. El estado inca funcionaba con una versión de esto a escala imperial. Por eso no había mendigos en Cusco, o eso decían los cronistas.

Cómo lo practicamos

Somos una empresa pequeña en otro continente, así que nuestro ayni es modesto. Nuestra tela no viene de los hogares del altiplano que tejen aguayo, y no vamos a fingir que sí. Lo que podemos devolver es crédito y hablar claro. Nombramos la tradición en la que se inspira nuestro patrón, en vez de llamarla nuestra. Etiquetamos la tela tal como es: 100% acrílico, tejida a máquina, convertida en gorras en Perú. Y hacemos lotes pequeños en vez de más de lo que podemos vender. Lee la lista completa en en lo que nos apoyamos.

Lo que no es

No es un relato de marketing, y no lo usamos así. La tradición le da su voz a nuestro patrón; no inventamos ese color y no lo reclamamos. El ayni va en ambos sentidos. El patrón lleva nuestra marca. Lo mínimo que podemos hacer es llevar el nombre de donde viene. Ver de dónde viene el patrón y las piezas en tejido completo.